¿237 razones para tener sexo?

En 20minutos, hablan de un estudio que hicieron en la Universidad Austin de Texas donde compilaron 237 razones porque la gente tiene sexo. Curiosamente, destacan una de ellas: para sentirse poderoso. Otras razones incluyen: “Estaba aburrido”, “Necesitaba un ascenso” y “quería degradarme”. Personalmente, las razones más curiosas por las que han tenido sexo conmigo es: “Porque me dolía la cabeza” o “porque tenía tapada la nariz”. Todos los motivos son confesables en el anonimato o cuando la confianza a una persona es muy estrecha. Por lo general lo tengo porque lo disfruto, tal vez si soy un erotómano después de todo.

Las motivaciones en el mundo son variadas, pero el ideal es tenerlo por amor. Nos venden esa idea en todas partes: en la religión, en las telenovelas, en los libros. Un ideal utópico. Es correcto hacerlo cuando amamos. ¿Por qué lo hacemos cuando no amamos? ¿Por placer? Si hay motivos como: “Estaba aburrido” o “Deseaba degradarme”, entonces se rompen las nociones de placer, se retuercen y se modifican. Conseguir el placer en la degradación o en la humillación es un tema muy curioso. Degradarme es amor. De la misma manera, conseguirlo porque necesitaba sentirme poderoso. ¿Cuánto tiempo se prolongan las consecuencias de una noche con esos motivos? ¿Unos minutos nada más? ¿Unas cuántas horas? ¿Cuándo necesito mi siguiente dósis?

Otro ideal utópico, es disfrutar el sexo sin consecuencias desagradables. Es decir, hacerlo y no pagar mi acto. Una nochecita nomás. No pasó nada. Nos divertimos juntos y nos vemos. Liberar la intimidad, desnudarse frente a otro y permitir acceso a nuestro cuerpo, ¿no es gran cosa? Arriegarse a pedorrear, a sacarse los mocos, a rascarse el pubis cuando estas con otra persona. ¿Cuál es la consecuencia de tantas noches así? ¿En qué te convierte? ¿Siempre fuiste esa persona? Ahh, todo es cuestión de elecciones.

Disfrutarlo, y pagar las consecuencias, ya sea una pequeña resaca, un desvelo, calzones perdidos o tener un bebito. Pues ya qué. Es delicioso intimar.

¿Cuántas razones necesitas para tener sexo?

Anhelo por la otredad.

La espera

Como todo movimiento del hombre, el amor es un «ir al encuentro». En la espera todo nuestro ser se inclina hacia adelante. Es un anhelar, un tenderse hacia algo que aún no está presente y que es una posibilidad que puede no producirse: la aparición de la mujer. La espera nos tiene en vilo, es decir, suspendidos, fuera de nosotros. (…) Ahora, a medida que crecen la impaciencia y el anhelar, el paisaje se aleja, el muro y las cosas de enfrente se retiran y repliegan sobre sí mismas, el reloj marcha más despacio. Todo se ha puesto a vivir una vida aparte, impenetrable. El mundo se hace ajeno. Ya estamos solos. La espera misma se vuelve desesperación, porque la esperanza de la presencia se ha trocado en certidumbre de soledad. No vendrá. No habrá nadie. No hay nadie. Yo mismo no soy nadie.

–Octavio Paz, “Los hijos del limo”.

La literatura erótica no es lo mismo que la pornografía, donde las imágenes y las palabras son clarísimas. Sin embargo, sabes qué estas en presencia de algo erótico, no sólo cuando te provoca una erección o una dilatación, sino cuando te provoca ansiedad y extrañamiento por el ser humano. La otredad, el saberse en otro, el reflejarse en otro o cuando el individuo depende del otro. El erotismo, o el deseo por amor y vida, es cuando estas envuelto en otredad. Así que eso puede decirse del amor, finalmente, cuando estamos o nos vemos en el otro. La ansiedad, la tristeza, la espera de encontrarlo es lo que podríamos llamar soledad.

El valor de un texto erótico, es el que te hace reflexionar y desarrollar tu contexto, tu valor en el mundo, el valor que tienes para tu pareja y tus amigos. Provoca sudor, provoca que aprietes los dientes, provoca que encuentres al primer ser humano para practicar el amor y el emparejamiento. Lo mismo puede decirse de una pintura o una música. En un momento es un cambio de perspectiva y el coraje ajeno para entrar a la vida de otros. Digamos que es un rush contemplativo de tus hormonas para darle bien y bonito tan pronto como puedas.

Por eso, es importante que si encuentras esta especie de frases, de manuales para armarse de valor y hormonas, los guardes en algún lugar. La rutina puede ser terrible y nos hace olvidar la otredad. No es difícil regresarse a un estado donde sólo cuenta uno, el individuo, y ni siquiera por ello nos sentimos apasionados, sino que actuamos por mero reflejo. El deseo, la otredad, el amor, el erotismo, es vivir apasionado, hacer cositas por el mero gusto de hacerlas… y hacerlas bien.

La Casa De La Presencia/ the House of Presence: Poesia E Historia (Obras Completas)

Posiciones Básicas: El misionero.

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El misionero, básicamente, es la posición con la que todos empezamos. Nadie sabe exáctamente porque se llama así, pero así le damos. Según la wikipedia, el mito nació porque un grupo de misioneros le explicaba a la gente que esa era la única posición válida y menos pecaminosa para tener sexo, ya que descubrieron a una serie de nativos haciéndolo de una manera “poco ortodoxa”. El chiste es que el receptor abre las piernas mientras se reclina, y el no receptor, pues utiliza su coso para darle a quien recibe y se monta encima. Sencillito, ¿eh?

Lo bonito de esta posición, y hablo por experiencia propia, es que puedes ver los ojitos de la otra persona, prestar atención a su rostro y descubrir que tanto le agrada y le desagrada. Si eres ducho, y te gusta complacer, te fijas en las expresiones, qué tanto cierra los ojos, como esta gimiendo, qué pasa si aceleras o desaceleras el ritmo, si entras aún más. El propósito es medir, disfrutar y complacer. Claro, como hombre, al estar arriba poseés más control de la situación y con el control hay que ser responsables.

La desventaja, es que no sabes exáctamente lo que pasa abajo. Así que en un descuido, puede que entres por donde no toca. Hey, hey, no digo con esto que no seas un experto, pero a veces pasa que mides mal y pues si eres un bruto atascado, puedes hacer daño. A no ser que a tu novia, pareja, o nena del día le gusten los brutos atascados, para lo cual espero hayas hecho una investigación previa. Porque aún cuando es el misionero, pues uno nunca sabe, y es mejor poner flores en la banqueta, ¿no?

Jessica Alba prefiere relaciones casuales.

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Según, Jessica Alba prefiere el sexo sin ataduras. Básicamente lo que ella dice es: “Cuando despierto y veo al tipo con el que me acosté una noche, lo miro con una cara de: ¿sigues aquí?”

Entonces entran los clásicos roles dominantes y femeninos, donde opinan que la esclavitud que el hombre ha impuesto sobre la mujer respecto a su sexualidad ya estuvo bueno y ahora nos toca a nosotras. Y entran los varones qué se enojan porque los usan como objetos y “tenemos sentimientos”

La verdad es que ninguno tiene razón. Siempre y cuando haya un acuerdo, donde se explique que se quiere de la relación, ya sea que esta dure una noche o un par de años, o hasta que la muerte les separe, me parece que es más que suficiente. ¿Por qué engañarse con algo que no se quiere? Nada se gana con las mentiras, y probablemente se disfrute más con la verdad.

Por otra parte, hay otros chavos, sanos y saludables, como yo… que se preguntan: Caray, ¿por qué no conozco a Jessica Alba? –El sexo sin compromisos, es una buena manera de perder el tiempo. Más saludable que un cigarrillo o que mirar a través de la ventana preguntándose cuando llegará la pizza.

Hablar de sexo…

…nunca es fácil, y digo nunca es fácil porque abrir este blog me costó un huevo y la mitad del otro. ¿A qué me refiero con esto? Bueno, que uno de mis huevos se escondió tan pronto me dije: ¡Voy a abrir un blog de sexo, igual y gano un poco de lana! –Eso me tomó diez minutos: Encontrar un template de wordpress, abrir el blog, generar una base de datos, etcétera. Tan chingonamente lo abrí que me dije–. ¿Qué sigue? –Pues ahora sigue hablar de sexo, pero ¿cómo debo hacerlo? ¿cómo un cerdo? ¿buscar datos interesantes y curiosos? ¿copiar y pegar? ¿o hacer dos o tres posts y luego abandonarlo? Porque hablar de sexo tiene, por lo regular, dos enfoques: O muy cochino o muy fresa. Tan sólo de visitar un par de metroblogs sexosos por ahí y me sentí un poco fuera de lugar. Tan fácil que sería buscar en mi archivo de e-mails aquellos que hablan de picardías, datos chistosos y demás, y haría esta tarea un poco más fácil. Por el contrario, existen los lugares pesados qué de alguna manera mágica y misteriosa, consiguen las fotos, los videos y una publicidad contextual demasiado perversa. Pierde chiste de esa manera.

Así que la propuesta básica, es hablar de sexo “normal”. Es decir, ni aventando el huevo que se me perdió para demostrarles que mis chicharrones truenan o hablar de él como si fuese lo más sagrado del mundo. El tema no es difícil, la gente lo ha hecho así. Hay que romper las barreras para hablarlo, hay que educarse bastante para practicarlo y hay que perder miedo para contemplarlo. Debería ser tratado como una ciencia como las matemáticas, como un arte como la literatura o como un  tema casual de conversación como la política o el futbol. Divertirse con el sexo, y sin abusar, ajem.

Así que espero se diviertan como yo. Procuraré hacerles amena su estancia. La propuesta es discutirlo más que verlo. Hablar, pensar, provocar y promover. Opinar. Es muy importante opinar, porque en estos tiempos es muy fácil saturarnos de información qué se duplica, se copia y al final no dice nada. Pareciera que vivimos la étapa del resumen, donde nos conformamos simplemente con las breves reseñas de lo que vemos, sin investigar y sin confrontar la información que hemos conseguido. Juguemos con la erotomanía, curemos cualquier enfermedad lasciva, rompamos mitos y construyamos una opinión honesta acerca de ese tema que nos ha perseguido durante muchísimo tiempo, nos emociona y nos sonroja.

Bienvenidos, a “Erotomanía”.