Collarcito de puta.

-No, mejor me la chupas. Cada vez que te pongas en ese ánimo te pondré tu collar de perra y te cogeré.

-Bonita forma de querer hacerme sentir mejor

-Es la mejor, ¿a poco no? Te pediría que movieras el culo y abrieras la vagina. Lo que se pierde ese hijo de puta. Una esclava hermosa.

-Y siempre dispuesta.
-Te pediría que usaras falda todos los días y cogeríamos en el estacionamiento de tu hospital.
-Sería delicioso.
-Tendrías que comerte mi semen todos los días. ¿No hay problema?
-Para nada…. sabes que me encanta mamar.
-Te retorcería las tetas y te haría vestir un collar todos los días.
-Marcando a tu puta, ¿no?
-Claro. Lo supiste inmediatamente.
-Tu propiedad… tu puta…
-De nadie más. Sólo podría prestarte o rentarte y tendría que estar presente.
-¿Me prestarías?

-Sólo con un tipo que te guste.
-¿Y con quién me rentarías?
-Con alguien que te disguste. Sería tu castigo para cuando te pongas muy perra. O te rentaría a tres hombres.
-A tres hombres… ¿tres vergas al mismo tiempo?
-En tus tres agujeros.
-¿Y tu viendo?
-Por supuesto. Estaría masturbándome, admirando como abusan de ti.
-¿Y cuánto cobrarias por mi?

-Le cobraría… 700 pesos por cada venida a cada hombre que te cogiera. ¿Se te hace poco?
-Me gustó el hecho de que por cada venida se cobre. Me pareció cómico. Aunque si es poco. 700 pesos cobran los putos mal hechos de la mariscal.
-¿Cuánto quieres cobrar?

-No te diré un precio.
-Entre más perra te pongas, más barata te vendo.
-Me masturbé y me vine deliciosamente. Gracias.
-Eres súper puta. ¿A quién le perteneces?
-A ti.

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