Lindsay Lohan, como Marilyn Monroe.

La “New York Magazine”, presenta una sesión fotográfica donde Lindsay Lohan imita las fotografías de Marilyn Monroe. Esa misma sesión que ella hizo una semana antes de morir (y en mi opinión, son las más hermosamente eróticas y honestas). Esta nueva sesión fotográfica la dirigió Bert Stern, el mismo fotógrafo de aquel entonces.
El cuerpo de Lindsay, es definitivamente carente de los atributos que poseía Marilyn. Le falta… esa inocencia salvaje, esa supuesta ingenuidad erótica. Sin embargo, todo tributo es interesante porque refleja lo que nos construyó. Eso que nos hizo lo que somos ahorita. Reconstruir a Marilyn Monroe, a través de una artista contrastante como Lindsay, es un reflejo retorcido de todo lo que nuestra generación quiere, desea, y admira del pasado.
Un emporio de sexo e inocencia.