Puro fuego

No pocas veces, me he encontrado en la situacion en que sin siquiera conocer a la persona, existe cierta atraccion fisica bastante notoria.

No interesa que tan interesante es su platica, no interesa si me hace reir, no interesa si es soltero, casado, comprometido, etc, cualquier status legal es irrelebante, es mas, practicamente cualquier cosa que no sea su trasero, lo ancho de su espalda, blah blah blah.

 El caso es que esa persona te gusta, existe la atraccion y somos gente adulta y civilizada que puede pasar? Entonces, en el momento indicado con el objetivo claro en la cabeza, sales a cazar la cena.

Una mujer que tiene estos objetivos en mente, normalmente logra lo que se propone (ojo! no digo que el hombre no), quiza despues de un buen rato de baile, sonrisas, un poco de calor e incluso un poco o mucho de alcohol, la atraccion empieza a ser mas fuerte y dada la situacion los peros disminuyen en cantidad.

Esa quimica que unio dos cuerpos puede hacer que la cena sea particularmente exitante, un momento delicioso digamos que sacie el apetito, sin embargo, tambien puede ser un rotundo fracaso (opcion mas comun creo yo), al final de cuentas quien dijo que es el cuerpo lo unico que cuenta, toda la persona debe estar inmiscuida y cuando la cosa se pone demasiado mecanica del tipo,

 1. Entra

2. Sale

3. Vuelva al punto 1

 definitivamente nos urge que todo llegue al final, sea como sea, santo cielo! que esta bien que no me interesa que piense pero que no sepa ni como?

Aunque ahora que lo pienso, hay algo peor a que el proceso resulte demasiado, mmmm, aburrido, existe la posibilidad de que al terminar la cena, tu idea sea un ‘muy bien, gracias por la cena!’ y nunca volver a ver a tu acompaniante, mientras que el este pensando algo totalmente diferente.

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